Mª Dolores Torrijos Vera

Reencuentro con su pasado

La noche comenzaba y todas estábamos animadas para pasar una divertida velada, pero lo que Sara no sabía es que para ella iba a ser inolvidable.
Empezamos con una cenita en un restaurante italiano en las Ramblas, comenzamos ya con el lambrusco, burbujitas para arriba burbujitas para abajo. Eran las doce cuando nos disponíamos a salir del restaurante para dirigirnos al Maremagnum, allí habíamos quedado con otras amigas para ir a la inauguración de un nuevo bar.
Cuando entramos nos gusto mucho el estilo, tenía un ambiente años 80, roquero, con muy buena decoración, nos impresionó la típica máquina de tocadiscos en la que echabas una moneda y elegías la canción. Nos pasamos la mayor parte de la noche eligiendo canciones, las copas empezaban a surgir efecto y las sonrisilla la llevábamos puesta todo el rato. No me di cuenta antes, pero mi amiga Sara estaba muy callada con la mirada fija, mire hace donde se dirigía su vista y vi un chico muy guapo que tampoco le quitaba la mirada. Allí se encontraban los dos mirándose fijamente sin decirse nada. La verdad que el chico me sonaba aunque no le ubicaba.
Sara, ¿quien es ese chico a quien miras tanto?, pasaron unos segundos hasta que me respondió. Es él Clara, es quien abuso de mí cuando tenía 16 años, nunca podré olvidar esa cara y mucho menos la mirada. Me quede boquiabierta le dije que si nos íbamos que no hacía falta que volviese a revivir aquella noche en la que la persona a la cual ofreció su ayuda cuando todo el mundo le dio de lado pudiese destrozarle así la vida, se llamaba Cristian y en el colegio todo el mundo pasaba de él por la familia de la que provenía, eran de un barrio marginal y tenían muy mala fama y fue Sara quien le dio la oportunidad que toda persona merece, y así fue como poco a poco Sara se enamoró de él y él de ella. Gracias a Sara, las relaciones de Cristian en el instituto mejoraron, pero no eligió muy bien sus amistades y por culpa de ellas le hico daño a la persona que el más quería por ganar una apuesta estúpida deshonró a mi amiga. Yo no recordaba muy bien su cara, fuimos a institutos diferentes y sólo le había visto un par de veces, en esa época estábamos con la tontería de los chicos y las amigas nos separamos un poco por vivir nuestras experiencias, pero cuando le miré de nuevo le pude recordar. Después de aquella noche tanto Sara como Cristian no volvieron a ser los mismos, la vergüenza y el arrepentimiento los llevaba consigo.
No, me dijo Sara, no me voy a ir a ningún lado porque esté él, es hora de hacerle frente y hacerle ver que él no es nadie en mí vida. Con estas palabras se acerco a él y le susurró al oído: “Hoy voy a perdonar a aquel que marco mi vida para siempre, sin antes decirle que jamás encontrará a nadie que le de una oportunidad como yo hice, porque su pasado es su presente y futuro, y lo que aquella noche hiciste te perseguirá”

 

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Published on e-Stories.org on 07.11.2011.

 

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