Emilce Muriel Gandó

LA CASADA


Fue uno de esos días en que, de casualidad, mi marido decide acompañarme al jardín a llevar al nene. Justo en esa cuadra, toma el mando del cochecito y yo me adelanto unos pasos, un poco x la ligereza de soltar la carga y otro poco x las ganas de andar más libre. Pasando x mi calle, (xq Palermo es un amor sólo mío) veo "al chico de mesa de entrada", el de Bolívar, al q me cruzo x los pasillos pero q nunca me devolvió más q una tímida sonrisa. "Es lindo", pienso siempre q lo veo. Demasido correcto p mi desfachatez.Ya en la oficina, titila hang out y veo su nombre, contundente, bien español. Y la foto de "BAEduca" q me hace creer q es cómplice del amarillo. Craso error. Un "te ví", algunas palabras, que habían esperado meses en decirse. 
Dos días después, me toca cubrir un puesto ridículo en una zona ajena a mis pasos. El compromiso era hasta las 15. A las 13, no resistí más la pantomima de los empleados públicos y decidí volver a la ofi. Podría haber tomado el mismo camino q a la ida, el único q conocía. Algo quiso que siga x Defensa. Fui mal vestida ese día, sin pintura. La idea era no ver a nadie. Sentí un llamado..raro..en San Telmo?Al mediodía de un jueves? Y ahí estaba..ahora sé q tiene x costumbre espiar a sus citas de happen x el balcón. Pero a mí no me espero. Ni yo a él. Fue el azar el q nos cruzaba, una vez más, dos días después- Que sea el destino el que marque el ritmo lo hizo aún más intrigante. Y, después, más erótico. "Lo saludo y salgo corriendo", pensé. Y ahí tendría q haberme dado cuenta que, a pesar de ser medio tímido, el tipo es un tiroteador serial. "Pará q bajo", dijo. Y yo no sabía de qué íbamos a hablar..xq no tengo mucho p ofrecer. Hablamos de Leo. Sonó simpático cuando lo nombró. Hablamos de droga, de trabajo y de la Ex esma. Y yo me quería ir, presa de mi timidez y p huir un poco de su carisma, q podía provocar cosas q no debían ser. Xq estoy casada.
Pero la charla siguió. X redes, x whatsapp-cada vez tiroteó más. Y yo le puse el cuerpo a los tiros. Él ahora sabe q me la banco. Insistió. Si no insitía, solo habría sido un intercambio de palabras sin imxtancia. Pero el tipo la siguió. Siempre haciendo paralelismos futboleros. Metáforas p tratar de explicar lo inexplicable. Se estaba metiendo en una q no le convenía, xq le encanta 1 poco lo prohibido. Como a mí. Un día se cansó de mis vueltas y me preguntó q quería. "Te gusto?xq me celas?Hacete cargo de q te gusto" me dijo el muy atrevido. Casi le pedí q dé el primer paso. Xq en su visita a la oficina, en su caminata al subte, siempre se frenaba. X el sol, x la hora, x la gente q podía vernos. Xq estoy casada.
Llegó el viernes. Cuando escribió "conocés la terraza?" ya lo supe. Supe q si subía, algo iba a cambiar. Y cambió. Después de dejarme hablar de cosas q no le interesaban y casi sin respirar de los nervios, me miró a los ojos y me regaló esa sonrisa ganadora, de costado, q le sale x inercia. Y me dió dos besos. Suaves. Casi diría q c amor. Aunq después me enteraría q el amor q él siente no tiene dueña. El tipo ama el amor. Pero ese beso fue medio mágico. Porque cuando estaba a punto de desencadenar todo lo q vino después, de agarrarme c más fuerza, se frenó. Fue un beso simple y medio tímido. Q escondía mucho más. Fue un beso igual a lo q es él.
Hablamos x chat hasta q llegué a casa. Me decía cosas hermosas q yo creía q eran xq le había partido la cabeza y de verdad quería verme. NO. Se había quedado caliente. Mi ilusión de príncipes y princesas nunca me dejó ver la realidad. Pero después la asimilo, como siempre. Tanto insitió que pensé en permitirme 15 minutos del domingo a la tarde. Mis únicos momentos realmente míos. Los quise compartir. Y fueron dos horas. De charla de amor, de sus ex, de su militancia. Le gusta hablar de él. 1 poco xq se la cree. 1 poco xq es un loco suelto q, pienso, sufrió y no se la banca mucho. Y rechaza. X eso tampoco pregunta del otro. Xq saber del otro es involucrarse. P estar c él hay q saber q involucrarse está prohibido. Y lo prohibido, obvio, me encanta. Ese domingo me acordé de la q era 10 años atrás. De lo que me gusta el sexo. P él el sexo es especial c todas. P mí, lo lindo del sexo es q sólo está bueno cuando hay chispas en el medio. La famosa química. Q no siempre sucede. Esa es la magia. Y eso, estaba. Desde la primer apretada en un paredón cual quinceñeros, supe q ya no iba a poder parar la ola de calor q me provocaban sus besos, su lengua, sus manos. Sus palabras. Q aún no sabe mucho como usar, aunq le guste pensar que sí. Tiró un comentario de las fotos hot. Mi experiencia c el tema no había estado buena. Pero el lunes siguiente decidí q merecía darme otra oportunidad. Empecé la charla, la direccioné a donde quise y no apreté más el freno. Él, alto perro, no sólo siguió el juego sino q acompañó.Fotos y video. Quiero re truco, dije. Se cree q se las sabe todas. Q tiene a la mina q quiere. Yo voy a hacer lo q yo quiera, pensé. Y, cuando se bajó el pantalón en la terraza del laburo a las 1! 5 hs de un martes, no dudé en darle lo que esperba. Xq era lo q yo quería. Los dos audios siguientes los tuve q escuchar varias veces. Sonaba sorprendido, divertido. Y sexy. Él siempre suena sexy. Salvo cuando hiere. Ahí solo suena frío, cruel.
El marido se fue a pescar. Jamás pasa eso. Pero la casualidad así lo pedía. Cómo todo esto, desde q empezó, cada pieza caía en su lugar. Se dió xq se tenía q dar. Ese viernes, en su casa, en su bosque, tenía q pasar-. Xq, encima, el platense es tripero. Y yo quería usar la camiseta de nuevo. Ese viernes y los encuentros que siguieron fueron intensos. Fueron de sexo de fuego, de mimos. Fueron fuertes. Y si los tendría q describir en detalle, me calentaría tanto que querría verlo de nuevo. Y no se puede. Él está lejos de todos. Pasa x arriba chequeando que todos estemos bien. Y sigue de largo. Xq él controla todo lo q le pasa. Así de capo es- Y yo..yo estoy casada.
Era todo tan perfecto que cada vez q nos veíamos se encargaba de recordarme q soy una más del harén, q nos atiende a todas c el mismo cariño pero a ninguna c amor real. Cada atisbo de afecto q me permitía sentir, él se encargaba de matarlo de golpe, con firmeza y c mucha dureza. Me dolió. Cada vez me dolíó un poco menos. Cada vez entiendo más q, aunque me lo niegue y se lo niegue. necesita mucho, mucho cariño. El mismo q yo pido. Pero él no sabe pedirlo. Xq es libre y piensa q el amor siempre va de la mano del compromiso. De la pertenencia. Aunque dice q nadie le pertenece a nadie. No se banca ser libre pero darse a una persona entero. Y en piezas a muchos otros. No se lo banca.Se cree especial. Pero no deja que uno lo trate como tal. Salvo los amigos, obvio. C ellos sí. Ellos siempre. Algo lo mató x dentro, creo yo. A mí me da mucho amor y mucha pena. Pero yo soy una romántica incurable, auqnue él me quiera enderezar. Yo me entrego total. Me divierto. Escribo, me tiro a la pileta sin agua. De eso se trata un poco vivir p mí. Del límite, de lo prohibo. De lo rico de su sexo. De lo fuerte de su sexo. No necesito probar con todos. No ahora. Cuando la llama se acabe, puede ser. Pero ahora su sexo es gloria. Siempre quiero más. En otros lugares. En todas las posiciones. Dice que soy insaciable. No se la juega. No me elige, no me busca de una manera loca y arrebatada. Se modera. Yo quiero que me quiera fuerte. Que me necesite. Que me haga el amor.  No entiende que el final siempre va a ser el mismo. Él libre, mujeriego, desprendido. No entiende que, hagamos lo que hagamos,  yo estoy casada.


 

 

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Published on e-Stories.org on 09.11.2017.

 

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