Joel Fortunato Reyes Pérez

NEFERTITI : Vida, belleza y poder.

 
 
NEFERTITI
Vida, belleza y poder.
 
Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Introducción:

Es la época del Imperio Nuevo egipcio. Grandes Faraones se destacaron en este período, bástenos  citar a Tutmosis III, Amenophis II, Amenophis III, la Reina Hat-Shetpsut, entre otros. Son los años comprendidos en la Dinastía XVIII, 1552-1306 a.C.  Amenophis IV que más tarde cambiaría de nombre por Akhenatón, “El que habla por Atón”, conduciría Egipto junto a la Reina Nefertiti, cuyo nombre significa “La Bella ha Llegado” ó “La más Bella de las Bellas”.  Las reinas egipcias jugaron un papel importante a lo largo de la historia de Egipto. Si la importancia de las mujeres de la realeza derivaba de su relación con el rey, cuyo cargo era divino, entonces debieron compartir de alguna forma esa divinidad. Algunas mujeres reales llegaron a ser reinas titulares, en ciertos casos en su papel de reina-madre. Tenemos ejemplos desde las primeras dinastías de reinas que ejercieron el poder político como Merneit, Sobekneferu, Nitocris, y más tarde, Hatshepsut y Nefertiti.  Aunque deben precisarse los términos en función de los títulos que conocemos, ya que  permiten establecer  la existencia de varias categorías generacionales: una reina-madre, mwt-nswt, cuya figura política fue fundamental en determinados momentos, una reina-esposa, Hmt-nswt, y una hija real, Sat-nswt. A lo largo de la historia del antiguo Egipto, cada una de estas mujeres portará una serie de títulos honoríficos y religiosos únicos, que las distinguirán del resto.

Objetivo:

El propósito central de este trabajo es mostrar  algunos de los aspectos más relevantes de la vida de Nefertiti (esposa del faraón egipcio Akhenatón), situándola en su contexto socio-político, y desde una perspectiva historiográfica.

Consideraciones preliminares:

Fue  bajo la dirección del faraón Amosis I hacia 1550 a. C cuando los hicsos fueron definitivamente expulsados de Egipto. Nacía así el Imperio Nuevo y la Dinastía XVIII fundada por Amosis I, la dinastía a la que pertenece nuestra protagonista y el faraón Amenhotep III (gobierno de 1402 a.C-1364 a.C.) y su sucesor Amenhotep IV (gobierno 1364-1347 a.C.) tanto por devoción religiosa, como por el deseo de recuperar el poder que durante los últimos siglos se habían ido apropiando los sacerdotes del dios Amón. Prohibió el culto de los demás dioses, cerró sus templos y convirtió a Atón en el único dios, así como al faraón en el único profeta e intermediario entre el dios y el pueblo. Cambió su nombre por el de Akhenatón, "el agradable a Atón" y funda una nueva ciudad Akhetatón, como capital de su Imperio, que significa “El Horizonte de Atón” en la antigua lengua egipcia, y fue una ciudad esplendorosa cuando el faraón trasladó allí a toda su corte. Los sacerdotes de Amón, primero asombrados y llenos de rencor después, permanecieron en Tebas tratando de conspirar para deponer al hereje, que les quitó las prerrogativas de que gozaban desde que este nuevo culto fue impuesto.
Akhetatón prosperó apenas durante el reinado de Akenathón (Amenofis IV) y su descendiente Smenkhare, para luego decaer bajo el reinado del joven Tutankamón.  Akhetatón y su faraón fueron condenados al ostracismo histórico, su nombre fue borrado de las crónicas y la ciudad fue abandonada a las arenas del desierto.
Así permaneció durante cerca de 3,000 años, hasta que fue redescubierta por los arqueólogos que, bajo el patrocinio del filántropo y mecenas alemán James Simon, empezaron a excavarla en 1902, para encontrarse con muchas sorpresas y reescribir la historia del antiguo Egipto.

El nombre Nefertiti:

Nefertiti es  la transcripción moderna del nombre de la esposa del faraón hereje Akhenatón. Los nombres más parecidos (escritos de acuerdo con la transcripción moderna a partir de jeroglíficos egipcios) serían Nefertiti, esposa de Akhenatón, y Nefertari, nombre de la esposa del faraón Ramsés II y también de la esposa y hermana del faraón Amosis I.   El faraón Akhenatón y su esposa Nefertiti, protagonizaron una profunda reforma religiosa en Egipto que no sobrevivió a su reinado -allá por el siglo XIV a.C.-, sufrieron lo que se considera denominar una "damnatio memoriae", esto es, una "condena de la memoria", que implicaba la intención de eliminar el recuerdo del personaje en cuestión, tras su muerte, destruyéndose todo cuanto pudiera recordarlo: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre. Sus  nombres no aparecen mencionados en la obra de Manetón  (sacerdote egipcio que escribió en griego una Historia de Egipto en el siglo III a.C. y estableció la división en dinastías), ni en los listados reales de Abydos, Karnak y Saqqara, ni en el papiro de Turín.
Pero, como señala Miguel Thomson en su informe "Sin embargo, estas listas omiten también muchos otros nombres de faraones que sí están en la obra de Manetón. Por lo tanto, no pudieron haber sido las fuentes de dicho autor, que debió de basarse en otras listas más completas y posiblemente de la tradición oral.  Además, la lista de Karnak sólo alcanza hasta Tutmosis III (1479-1425 a.C.), por lo que no pudo incluir a Akhenatón (1355/1353-1338/1337 a.C.). En cuanto a las listas de Abydos y Saqqara, su función no era histórica sino religiosa, siendo utilizadas por el faraón reinante para hacer ofrendas a sus predecesores.  Seti y su hijo Ramsés, en cuyo tiempo se confeccionaron estas listas, no querían hacer ofrendas religiosas a Akhenatón y a los demás faraones continuadores de su herejía, y esa es la razón por la cual sus nombres se omiten, no porque los desconocieran o desearan que desaparecieran de la historia. Hay otra lista, el papiro de Turín, más completa que las de Abydos o Saqqara, aunque se desconoce si incluye a Akhenatón, ya que los restos conservados no alcanzan hasta la Dinastía XVIII, de la que forma parte Akhenatón."

Iconografía:

La fama de la belleza de Nefertiti ha superado la barrera del tiempo y el espacio. Su imagen es considerada como una de las más bellas que nos ha legado el mundo antiguo. La imagen de Nefertiti es quizás uno de los emblemas clásicos de la cultura del Antiguo Egipto, centrada en los hallazgos del taller del escultor Tutmosis localizado en la ciudad de Amarna.  En las excavaciones de Tel-el-Amarna se halló el taller de éste escultor principal de la corte. A juzgar por las obras que se han hallado debidas a su autoría, ha debido ser uno de los grandes de la historia, pues su perfección rara vez ha sido igualada, además del  hecho de haber roto con una tradición representativa milenaria, proponiendo un realismo magnífico, lo que le sitúa como uno de los grandes artistas. En las ruinas de su taller, se encontró el maravilloso busto de piedra caliza recubierta de yeso y pintado al fresco, policromado de la reina Nefertiti, datado alrededor de 1345 a.C. El  busto tiene unos 47 cms. de altura y se encontraba en un muy buen estado de conservación. La postura de su cabeza, muy hacia adelante, está perfectamente balanceada por la masa de la tiara real que, aunque alta y grande, establece un equilibrio volumétrico natural y armónico. Su mirada es franca y firme hacia el frente, con el mentón en posición relajada y no elevada. La boca esboza una  sutil y ligera  sonrisa. Los ojos son grandes y almendrados, fuertemente realzados por el Khol, que así se le llamaba al maquillaje para los ojos en Egipto. Falta el iris y la pupila izquierda, los cuales parece que nunca le fueron pintados, y esto ha llevado a especular que este busto tenía el propósito de servir únicamente de modelo para Tutmosis, y no fue una obra acabada. De hecho, se halló otro busto de la reina en su taller, en el cual sólo estaba tallado el rostro y tampoco fue terminado. La nariz es recta, las cejas espesas y los pómulos pronunciados. El cuello, larguísimo y delgado,  hace aún más elegante la figura y la composición. Es así, que una gran sorpresa se llevaron los excavadores de la misión arqueológica alemana que trabajaban un 6 de diciembre de 1912 en un lugar de Egipto llamado Tel-el-Amarna, al descubrir este busto, casi intacto, de una mujer que sorprende por la belleza estilizada de sus rasgos “modernos”. Así, es de señalarse que llame la atención un arte que se sometió antes a la representación fiel, donde en la imagen idealizada, se encontrara una figura de tal belleza y armonía como la de la reina Nefertiti.  Nefertiti era bella, naturalmente bella. Pero su atractivo no está ligado únicamente a su apariencia, a su rostro anguloso y a su figura estilizada. La belleza de Nefertiti está también en su mirada y  su expresión, que denotan una aguda inteligencia y una seguridad en sí misma, lo que la distingue de todas las demás reinas del antiguo Egipto, aún de Hatshepsut, que gobernó como rey (reina) por mucho tiempo. Nefertiti era una reina de gran presencia en la corte, a la par de su no muy atractivo marido y donde ni siquiera los hijos de la pareja escaparon al realismo de la representación.   Algunas representaciones de Nefertiti halladas en las ruinas de Amarna,  la muestran con tocados, golpeando a sus enemigos o conduciendo su propio carro, compitiendo con el faraón y realizando acciones propias de éste.  Akhenatón y su incondicional reina (corregente del faraón al parecer durante todo su reinado) llevaron a cabo una revolución que rompió con miles de años de tradición, saqueando incluso los templos de Karnak y expulsando a miles de sacerdotes. El ritual de traslado de las estatuas de dioses de templo en templo a través del Nilo fue prohibido y sustituido por un desfile de Akhenatón y Nefertiti sobre carros, recorriendo los templos de Akhetatón, donde la nueva capital brilló ligeramente, sin evitar convertirse quizá, en la primera experiencia fanática conocida de la historia. Las imágenes representadas en la tumba de un noble enterrado en Akhetatón retratan a la familia real rodeada de numerosos soldados, lo que hace pensar que estaban muy protegidos para evitar agresiones o posibles levantamientos. Sin embargo, el único indicio hallado, de una evidente discordia en la población, es una escultura en miniatura de un carro conducido por un mono.  Por otra parte, presidía gran cantidad de ceremonias y algunos estudiosos han asegurado que tenía más poder que el faraón.  En este lugar, ubicado al oriente del Nilo, se encontraba la antigua ciudad de Akhetatón, la capital que mandó edificar Amenofis IV o Akhenatón, el faraón místico y hereje que impuso el culto monoteísta al sol, llamado Atón, en detrimento del culto politeísta y ancestral del Egipto antiguo. Durante su reinado que duró más de 17 años (aproximadamente 1364-1347 a.C.).  Akhenatón cuyo aspecto era de cráneo alargado, presentando marcados rasgos en su rostro y de vientre abultado, según las esculturas vistas que lo han hecho célebre así, era hijo del Faraón Amenophis III y de la Reina Teje (conocida también por los historiadores como Tii, Tiyi). En este período del reinado de Akhenatón surge el arte Amarna, con características muy peculiares y distintas al Egipto habitual (alargamientos de figuras, en especial los de la familia real, grandes vientres, caderas y glúteos marcados, cráneos alargados, etc.).

Vida, origen y desarrollo:

Está establecido que el padre de Nefertiti era Ay, un alto funcionario, quién más tarde alcanzó la posición de faraón, sucediendo a Tutankamón, a la muerte prematura de éste.  Si bien se sabe que Ay estaba casado con una mujer llamada Tey, se sostiene que no era la madre de Nefertiti, ya que no portaba el título de “Madre Real de la Gran Esposa del Rey” sino algo así como “Gobernanta” de la principal esposa del rey.  Los indicios apuntan a que era en todo caso madrastra de Nefertiti, quien quedó huérfana de madre a corta edad, y que su padre Ay, contrajo esposa nuevamente. Como heredera, es presumible que Nefertiti haya sido descendiente de Ahmose-Nefertari, aunque no es descrita con la clásica cita “Esposa del Dios Amón”, esta omisión es fácilmente explicada por la sencilla razón de que el culto y toda mención a Amón estuvo proscrita desde casi los comienzos del reinado de Akhenatón.  Nefertiti, cuyo nombre significa "la bella ha llegado", fue la reina más bella, enigmática y poderosa del antiguo Egipto. Se cree que provenía de uno de los harenes de Amenhotep III en Malkata, donde residían más de quinientas consortes y concubinas del palacio más grande, y donde también residían los faraones. Akhenatón escribiría de ella: "De hermoso rostro, colmada con un doble honor: señora del alto y bajo Egipto. Esposa del rey; su amada, Nefertiti".
Por otra parte, se menciona que Nefertiti era sobrina del faraón Amenhotep, de la XVIII dinastía egipcia. Nació en torno al año 1400 a.C., siendo desde muy pequeña introducida en las habitaciones de la familia real. Allí conoció al que sería su marido, uno de los personajes más controvertidos de la historia de Egipto: El joven Akhenatón, su primo y además heredero del faraón. La fecha de la boda y la del acceso al trono de Nefertiti no se pueden determinar con exactitud. No obstante, lo más probable es que haya sido desposada cuando Akhenatón ascendió a corregente de su padre Amenhotep III, como paso previo a la sucesión. Se ha estimado que Akhenatón y Nefertiti contrajeron matrimonio cuando tenían 14 y 15 años de edad aproximadamente.  El príncipe Amenhotep (el futuro rey Akhenatón) no era el primogénito del rey, pero a la muerte del príncipe heredero la sucesión recayó en Akhenatón.
Parece probado que ambos jóvenes disfrutaban mucho de su compañía, tanto era así, que se acordó su matrimonio. No deben extrañar en la cultura egipcia los matrimonios entre familiares, era absolutamente normal, ya que las dinastías se formaban precisamente así, grandes familias que se casaban unos con otros estrechando los lazos, incluyendo como luego veremos, todo tipo de matrimonios, sin descartar casi ninguna modalidad.
El caso es que Nefertiti se convirtió en la esposa de Akhenatón, junto al que gobernó durante unos primeros años de forma bastante afortunada. Posiblemente bajo su influencia, el joven faraón emprendió una serie de reformas sociales y administrativas. Pero con el tiempo su relación  se fue deteriorando, tal vez  motivado por la ausencia de un heredero masculino. Nefertiti solo dio a luz numerosas hijas, muy queridas, pero no tanto como un hijo varón.  A causa de ello, Nefertiti fue relegada en la corte, siendo sustituida al menos momentáneamente por su suegra, si, la madre del faraón, Tiy, tuvo una nueva hija de su propio hijo. Algo impensable hoy en día, pero no infrecuente  en el antiguo Egipto.
Aunque siguieron juntos, la pareja se fue distanciando, también posiblemente como  consecuencia de la cada vez más extraña actitud del faraón, envuelto en una aureola de misticismo que le alejaba de la realidad del país.  Por segunda vez su suegra quedó embarazada de Akhenatón, teniendo por fin un hijo varón al que llamaron Tutankamón, si bien no está plenamente confirmado, siendo el detonante final, ya que Akhenatón y Nefertiti se divorciaron, algo insólito en la historia de Egipto, pero recordemos que no se trató  de una pareja normal. Ella se retiró a un discreto exilio cercano al delta del Nilo, y algunos investigadores especulan que fue su esposo, quien intentó borrar su memoria de cualquier monumento o documento oficial.
Ahí, olvidada por todos, podría haber terminado sus días, pero por desgracia tuvo que regresar a la corte, tras el descalabro de los últimos años del reinado de su ex esposo. Éste se había casado con varias de las hijas que había tenido con Nefertiti, muriendo incluso una de ellas, por sobreparto con tan solo 10 años de edad. El reino se había descompuesto, el Faraón se había abandonado a la locura casi absoluta y el pueblo sufría sequías y hambrunas. En este sentido lo señalan  300 tablillas halladas en Amarna que ponen de manifiesto el caos que reinaba en Egipto.  Akhenatón fue un líder religioso y un pésimo político. En su nueva religión, el pueblo debía adorar a la familia real, cuyos miembros transmitían sus mejores deseos al dios Atón, y ése debió de ser el mayor error cometido. 
Por otra parte, Nefertiti asumió la regencia, mientras su hijastro Tutankhamón era todavía un niño. Se sabe que Nefertiti no fue la única esposa del faraón Akhenatón. Éste tuvo otra esposa secundaria llamada Kiya ("la amada gran esposa", madre de Tutankamón), que desaparece de los registros durante el año undécimo de su reinado. Un año después, Nefertiti se convierte en corregente de Akhenatón durante una gran celebración. No obstante, las inscripciones de las tumbas de Amarna, indican que Nefertiti ya usaba el mismo nombre que el corregente de Akhenatón, lo cual parece apuntar a que finalmente fue evolucionando desde ahí, al final del reinado de Akhenatón.

El parentesco de la reina ha dado pié a muchas especulaciones; si bien, como Gran Esposa Real, era la dadora de herederos por sobre el resto de las mujeres del harén real.   Nefertiti dió sólo hijas al rey, en un total de seis, quienes fueron representadas en los relieves de la tumba de Merira II en Amarna, a saber:
Meretatón: hija mayor de Nefertiti. Nació en el 1348 a.C.  Asume el cargo de Gran Esposa Real alrededor del año 14 del reinado de Akhenatón, transformándose en su esposa, basándose en restos encontrados en Amarna y en correspondencia con el monarca de Babilonia.
Meketatón: segunda hija de Nefertiti, nació en el 1347 a.C. murió siendo niña y fue
enterrada en Amarna
Anjesenamón: tercera hija de Nefertiti y esposa de Tutankamón. Nació en el 1346 a.C.
Neferneferuatón-Tasherit: cuarta hija de Nefertiti. Nació en el 1344 a.C.
Neferneferura: quinta hija de Nefertiti. Nació en el 1341 a.C.
Setepenra: sexta y última hija de Nefertiti. Nació en el 1339 a.C.

Papel y poder de Nefertiti en el periodo de Amarna:

Ciertamente, la posición ocupada por Nefertiti es mostrada por completo en muchos monumentos, como en las estelas fronterizas de la ciudad Akhetatón, las tumbas de los sacerdotes del nuevo credo de Atón, hasta  en Huya y Tute, donde se proclama: “La Heredera, Grande de Favor, Dama de la Gracia, Valiosa de Amor, Señora del Alto y Bajo Egipto, Gran Esposa del Rey, a quien ama, Dama de las dos tierras, Neferneferuatón-Nefertiti, que viva por siempre y para siempre”.

Nefertiti faraón

Al principio de su reinado, Amenhotep IV y Nefertiti se erigieron en sumos sacerdote y sacerdotisa del dios Atón, en Karnak. Cinco años después, él cambió su nombre por el de Akhenatón, y la reina Nefertiti hizo lo propio con Neferneferuatón Nefertiti, ordenando edificar numerosos templos de adoración al dios Atón, que fueron construidos en pocos años, logrando ensombrecer a los de Amón –dios que habitaba en la oscuridad–. Así lo demuestran el hallazgo de miles de bloques tallados, descubiertos tras un terremoto, ocultos y reutilizados como relleno en un pilón de Karnak, en las construcciones de los faraones posteriores. Sin embargo, parece ser que la censura del sumo sacerdote de Amón hizo que Akhenatón y Nefertiti dejaran la ciudad de Tebas en favor de la nueva capital, Akhetatón.
Como anteriormente, en la misma dinastía XVIII, Hatshepsut;  Nefertiti alrededor del año 12º del reinado de Akhenatón, es elevada a la corregencia, usando el nombre Neferneferuaton con el epíteto “Amada de Uaenra-Akhenatón”. La hipótesis sugiere que en los años finales de Akhenatón, existió una corregencia con Nefertiti, quedando únicamente al mando ella, quien cambiaría luego su nombre por un desconocido Semenejkara.
Sin embargo, si nos remitimos únicamente a las fuentes encontradas, las menciones a Nefertiti durante los últimos años del reinado de Akhenatón son escasas. Se sabe que estuvo en el festival Sed del año 12º de reinado de Akhenatón, como lo muestran los relieves en las tumbas de Huya y Merira II, sacerdotes del culto de Atón.
También hay indicios de su presencia durante la ceremonia fúnebre de la princesa Meketatón, su segunda hija de Akhenatón, quien probablemente murió después del año 12 del reinado.  Esta ceremonia fúnebre es mostrada en la tumba real en Akhetatón, precisamente en la cámara gamma de dicha tumba real.  Siendo esta imagen la última en  que se observa a Nefertiti, ya que no aparece en ningún relieve o documento posterior  al año 13º o 14º de reinado del faraón. Por otra parte, también esta hipótesis se sostiene no solo por el caso del Dahamunzu, sino igualmente por  la importancia que había adquirido en todos los actos oficiales y religiosos en los que estaba involucrada la pareja real.  Como deducción, se puede afirmar que la reina envuelta en el caso Dahamunzu sea con alta probabilidad Anjesepaatón, quien siguió con el cambio de nombre, a su esposo el faraón Tutankamón, muerto este último vástago, de la gloriosa dinastía XVIII, se extinguió la línea de los libertadores de los hicsos. 
Así también, Nefertiti, en distintos relieves y esculturas, muestra claramente su alta posición.  Como en los relieves, donde muchas veces es representada del mismo tamaño que el faraón.  Por ejemplo, en el caso del nombre de Nefertiti,  se permite afirmar su alta posición, según uno de los jeroglíficos en el nombre del dios Atón, enfrentando al determinativo de la reina sentada, que reflejaría el prestigio y poder adquirido por esta reina en la corte egipcia. Sabemos que Nefertiti fue representada en la escena iconográfica tradicional de la “muerte ritual del enemigo” por el faraón, aunque en este caso, este ritual está ejecutado por la misma reina, quien lleva la vestimenta típica de un faraón.  En uno de los talatat usados en Karnak, en una escena del Festival Sed, la reina ocupa un palanquín, con los símbolos de la realeza y de un gobernante, idéntico al de Akhenatón.  Sin embargo, lo que se puede considerar fehacientemente son las etiquetas de los envases, sean de vino, miel o cerveza, donde con escritura hierática se inscribía el origen de la mercancía y el año de su producción. Los despachos de jarras de vinos etiquetados como de la “Casa de Neferneferuatón” terminan en el año 11º del reinado de Akhenatón. Aunque también se sabe por los relieves, que Nefertiti estuvo en el festival del año 12º como en la ceremonia fúnebre de su hija. También existen restos de jarras etiquetadas en el año 15º y 17º del reinado del rey, pero estas etiquetas hacen referencia a la “Casa de la Esposa del Rey”; se sabe que alrededor del año 14º del reinado de Akhenatón, su hija Meritatón tomó el cargo de “Gran Esposa Real” y como reina consorte. Este conocimiento no es solo por los restos encontrados en Amarna, sino también por la correspondencia diplomática mantenida con el reino de Babilonia.   Por otra parte, la amplitud del papel de Nefertiti sigue al de su esposo Akhenatón, tan  es así, que alrededor del 5º año del reinado, es el mismo periodo en donde Amenofis IV, cambia su nombre por el de Akhenatón, y al nombre de Nefertiti se le agrega el prefijo  Neferneferuatón.   Interesante resulta el que  recientemente se halló un escarabajo de oro con la cartela de la reina egipcia Nefertiti.  Se cree que es el único escarabajo de oro conocido de la reina. Es un escarabajo de pequeñas dimensiones: 1,4 cm de largo, 1 cm de ancho y 0.5 cm de espesor.  La inscripción contiene la forma extensa del nombre de la reina: “Nefernefruaten Nefertiti (nfr-nfrw-itn nfrt-iiti)” (“Hermosas son las bellezas de Atón; La bella ha llegado”), condensada en sólo tres líneas, en lugar de las usuales cuatro líneas. En este caso, se coloca primero el nombre del dios Atón (itn), luego nefer-nefru (“hermosas son las bellezas”) y finalmente el nombre Nefertiti (“la bella ha llegado”). El nombre Nefernefruaten puede ser hallado en inscripciones datadas entre los años 5 y 12 del reinado de Akhenatón, y “Nefernefruaten, la Gobernante”, en objetos del año 3 del reinado de Tutankhamón.  La titulatura completa usada por Nefertiti es: Princesa Heredera, Grande en Favores, Señora de Encantos, Fructífera en Amor, Señora del Alto y Bajo Egipto, Gran Esposa real, Amada del rey (Akhenatón), Señora de todas las Mujeres, Señora de los Dos Países, Neferneferuaten Nefertiti, que viva eternamente.  También utilizó los epítetos: “la voz que los egipcios (lit. la gente) se alegraban en escuchar” y “la que alegra a Atón con su dulce voz”, usados seguramente en sus apariciones públicas durante ceremonias oficiales.   Samson sostiene que, después del año 12 del reinado de Akhenaton, el nombre de Nefertiti desaparece de las escenas ceremoniales, ya que la reina cambia sus nombres y epítetos  “Ankhkheperure, Amada de Aton; Nefernefruaten, la Gobernante”, presentándose evidentemente como un “Rey”. Estos nombres habrían sido usados hasta, al menos, el año 3 del reinado de Tutankhamón. Ciertamente, desde comienzos de la corregencia entre Akhenatón y su padre Amenofis III, la esposa del corregente ya portaba el título “hemet nisu ueret” (Gran Esposa Real), asumiendo con el paso del tiempo gran importancia, incluso  hasta alcanzar la dimensión del mismo faraón, portando cartuchos en la correspondiente iconografía. También como en el caso Dahamunzu, una apelación, que hoy en día es reconocida como una vocalización, del idioma hitita para la frase egipcia ta hemet nesu (la esposa real). En un esfuerzo desesperado para controlar el poder que se le estaba yendo de las manos, Nefertiti, apela a un reino extranjero, para reforzar su posición interna.  Poco después de la muerte del príncipe hitita Zannanza, desaparecen los registros de  Nefertiti.

Deterioro y declive de Nefertiti.

Algunas excavaciones al principio del siglo XX en la zona de Amarna, ubicaron un palacio donde se piensa residió Nefertiti, generando la hipótesis de que la Gran Esposa Real se retiró en desgracia, junto con el príncipe heredero Tutankhatón alrededor del año 14, tomando el poder en los años finales del reinado de Akhenatón. Ésto se basa en que fueron muchos los restos, y estatuas encontradas en la misma Amarna, sobre imágenes que representaban a Nefertiti, en diferentes etapas de su vida.

Muerte de Nefertiti:

Es aún hoy, difícil de determinar la fecha exacta de su fallecimiento, porque se sabe que originalmente los lugares de entierro, planeados en la nueva ciudad de Amarna, fueron usados brevemente, para los entierros de la princesa Meketatón primeramente y para la pareja real después.  Pero durante los reinados de Smenejkara o Tutankhamón fueron trasladados a la necrópolis de Tebas y después, a comienzos de la Dinastía XIX, toda mención al periodo de Atón, fue intencionalmente borrado del mapa. Hasta ahora, todavía no se ha identificado fehacientemente la momia de Nefertiti, ni la de Akhenatón, como  tampoco su sarcófago.  La falta de datos concretos y la destrucción masiva de todo lo que tenga que ver con la herejía de Amarna,  dificultan  sobremanera conocer con  certeza,  como terminaron los principales personajes  del periodo dominado por la adoración de Atón.  Aunque  se han sostenido distintas hipótesis para explicar el fin de Nefertiti.  La primera es sobre su propia muerte, a partir del año 14, documentada por los restos de un usebti; lo cual atestigua que se trataría de una muerte más de las muchas, que se produjeron en esta época en el seno de la familia real, como consecuencia de alguna epidemia, tal vez peste.  La segunda, trata sobre el destierro al palacio del Norte, debido tal vez, por desaprobar el retorno al culto de Amón durante la corregencia de Smenkhare, o  porque se desviara peligrosamente al culto de Atón,  o por la crisis abierta tras la muerte de Makhetatón;  ya que es posible que Akhenatón considerara que tanto esta muerte, como la incapacidad de su reina de concebir hijos varones,  fuera un castigo divino, lo que indicaba que, por lo que fuera, Nefertiti había perdido el favor de Atón, y a su vez, ella pudo responsabilizar a Akhenatón, como autor del embarazo que condujo a la hija de ambos, casi una niña, a la muerte.
Una tercera teoría, es que realmente llegó a ser corregente, y habría  tomado el nombre de Smenkhare, no tratándose de una desaparición, sino de la substitución del nombre de Nefertiti por el de Smenkhare, permaneciendo el otro nombre Nefer Neferu Atón. Siendo ésta, una teoría que explicaría la insólita escena representada en la estela de Pase, en la que aparece Akhenatón, en actitud afectuosa junto a una figura con la doble corona, que sería Nefertiti y no Smenkhare, como también se supuso. Se cree que su cuerpo ha sido enterrado en la tumba real de Amarna, ya que  Akhenatón, cuando fija los límites de Akhetatón, en el sexto año de su reinado, ordena inscribir en una tablilla que se le levantara un sepulcro en la Montaña de Oriente; y que su enterramiento sería allí, durante la multitud de jubileos de Atón.
Tras el decimocuarto año del reinado de Akhenatón, hacia 1336 a. C., se pierde la pista de Nefertiti. Desaparece por completo de los escritos de los papiros y de los grabados. Algunas hipótesis hablan de una muerte violenta,  tras la cual su marido habría prohibido que se mencionara su nombre; otros creen que pudo adoptar algún comportamiento que desagradó a los egipcios, y que hicieron perder a la reina casi toda su influencia y prestigio, e incluso una especie de divorcio. La auténtica razón es difícil de determinar. Adicionalmente, haciendo referencia al caso Dahamunzu, su conocimiento viene por la correspondencia hitita, donde la reina viuda egipcia escribe que su esposo “... Nibhururiya   ha muerto y se encuentra sin herederos...” Mucha discusión se ha abierto para identificar a dicha reina, algunos estudiosos conectan el nombre del faraón muerto a una vocalización hitita del praenomen “Neferjeperura” o sea a Akhenatón,  mientras otros eruditos vinculan aquel nombre hitita a"Nebjeperura",  el praenomen de Tutankamón.  En consecuencia, los indicios disponibles podrían reflejar la existencia de dos reinas, una Nefertiti, y la otra, una de sus hijas, Anjesepaatón.  Pero la afirmación de que no había heredero al trono, descartaría a Nefertiti, ya que se sabe, existía un príncipe de sangre real, heredero de la dinastía XVIII  fundada por Amosis I, y era el futuro faraón niño Tutankamón.
Finalmente, otra prueba a favor de esta hipótesis, se basa en un ushebti encontrado con la inscripción: “La Heredera, alta y poderosa en el palacio, confidente del señor del Alto y Bajo Egipto Neferjeperura Uaenra, el hijo de Ra, Akhenatón, la Gran esposa Real Neferneferuatón Nefertiti”. Esta inscripción confirma que la estatuilla fue confeccionada para Nefertiti y no para su esposo. Este objeto era usualmente hecho durante el periodo de embalsamamiento posterior a la muerte de la persona; y la imagen de la estatuilla es de una reina con los cetros reales y no de un gobernante en corregencia. Este indicio apunta a que Nefertiti tuvo que haber muerto alrededor del año 14º del reinado de Akhenatón. Por lo que Nefertiti desaparece completamente de la historia durante este año  y Semenejkara la sustituye, como también al propio Akhenatón.  Existe una buena cantidad de hipótesis al respecto de lo ocurrido, pero existen amplias lagunas y falta de evidencias contundentes. Muchos egiptólogos creen que el faraón Semenejkara  fue la propia Nefertiti, teoría afianzada por el hecho de que la tumba de Nefertiti no fuera terminada, pero sí la de su esposo Akhenatón, inicialmente enterrado en Akhetatón. Las cuatro esquinas de su sarcófago de granito (reconstruido en el museo de El Cairo) parecen protegidas por la propia Nefertiti, lo cual apuntaría a que ésta sobrevivió al faraón. Tras la muerte de su marido en el año 1362 a. C., Nefertiti continuó fiel al culto de Atón, en medio de la reacción conservadora, que en poco tiempo, condujo a la restauración de la religión tradicional, y del poder de la casta de los sacerdotes de Amón.  Debido a la escasez de documentos, la figura de Nefertiti está envuelta de incógnitas. Sí se casó con Akhenatón, y no se limitaría a desempeñar solo el papel de esposa real. Akhenatón la asoció al poder, y su influencia llegó a ser tan grande, que incluso se la llegó a representar con la doble corona. No cabe duda que participó activamente en la política del país. Podemos verla conduciendo su propio carro, golpeando a sus enemigos con una maza, imágenes todas ellas típicas de los faraones reinantes. La adoración que el pueblo sentía por ella era grande, y en ocasiones se la representó como una diosa. Ocupó un lugar destacado tanto en el corazón de Akhenatón como en el pueblo, lo que tal vez consiguió gracias a su belleza e inteligencia en el manejo del poder. Su muerte, es aún, actualmente, motivo de controversia. Hacia el año 1352, duodécimo del reinado de Akhenatón, su nombre desaparece de la escena política. No obstante, se le recuerda por haber sido una ferviente partidaria del culto al dios sol Atón propugnado por su esposo, en contraposición a la religión tradicional egipcia. Ella se ha convertido en una figura preeminente en la nueva capital Akhetatón  de Tell al-Amarna.  Por otra parte, los egiptólogos discuten a menudo sobre el papel de Nefertiti en el llamado "Cisma de Amarna", el reinado de Akhenatón que revolucionó por completo la sociedad y la cultura egipcias. Algunos piensan que se vio arrastrada por el poco saber hacer de su marido, mientras  otros piensan, que en realidad ella fue la promotora de la mal llamada rebelión. La desaparición de Nefertiti, coincide con un cúmulo de hechos que sacudieron a la familia real entera: la desaparición de la otra esposa de Akhenatón, Kiya, el ascenso de la princesa Meritatón a gran esposa real, y la aparición de la fantasmal figura de Semenejkara, el nuevo corregente del faraón. Muchos han querido ver en todo ésto, el último ascenso de Nefertiti en el poder, pasando de reina-faraón a un faraón masculino. Al morir Akhenatón,  hubo un breve reinado de Semenejkara en solitario, pero fue pronto sucedido por Tutankhatón, más conocido bajo el nombre de Tutankamón, quizás el hijo de Akhenatón y la desdichada Kiya. Se casó con la tercera hija de Nefertiti, Anjesenpaatón. La real pareja debía ser relativamente joven. Algunas teorías sostienen que Nefertiti, que aún vivía, aunque ya privada de la corona, habría influido sobre ellos. Si la teoría fuera cierta, esta influencia, y probablemente su propia vida, acabó en el tercer año del reinado del faraón Tutankamón, hacia 1331 a. C. Ese año fue en el que el faraón renegó del culto “monoteísta” de su padre, manifestándose partidario del culto de Amón, y a la vez, la familia real dejó la ciudad de Amarna, y restituyó la capital en Tebas. La ciudad de Akhetatón sería destruida años más tarde, bajo las órdenes del Faraón Ramsés II. Hoy sólo quedan ruinas de aquella famosa Ciudad de la Luz, totalmente erosionada por el viento y el tiempo.

Conclusión:

Si bien, los datos sobre la biografía de Nefertiti  no son abundantes, de los que se tienen, algunos son vagos y otros fragmentarios. No obstante, permiten trazar una imagen limitada, sobre su especial importancia dentro del contexto socio-político y espacio-temporal donde vivió. Son evidentes los  aspectos que pueden observarse en cuanto a preferencias, simplificaciones, prejuicios, y lagunas en el conocimiento, debido a la pérdida o carencia de fuentes, que la exploración arqueológica y de otras ciencias afines al tema, aún esperan encontrar, y que siguen en progreso.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez (*)

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Nota sobre el autor: Joel Fortunato Reyes Pérez, nació en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, México. Es médico cirujano especialista en psiquiatría (UNAM), y tiene 3 maestrías en áreas de Sexualidad Humana, Educación Superior, y Educación Especial (para discapacidad somática e intelectual). Es escritor de poesía desde hace más de 30 años, tiene publicado el libro Poemas Cercanos (Ed. Palibrio) y ha escrito cuentos cortos, ciencia ficción, ensayos en diversas revistas y sobre Salud Mental, Medicina, Arte, Filosofía y Religiones Comparadas. Ha sido catedrático en Universidades Mexicanas en Medicina, Psicología, Enfermería, Psicopedagogía en niveles de licenciatura y posgrados. Y ha participado en múltiples Congresos e imparte diversas conferencias.

 

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Published on e-Stories.org on 28.03.2015.

 

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