Guillermo Digiuni

Damn Poems


GENEALOGÍA Y RECELO

El alambrado de espinas
que hallara mi bisabuelo
gastaba prendas de plata,
tenía el color del cielo

El hueco de la ventana
por donde escapó mi abuelo
conducía a los infiernos
del puñal y el desconsuelo

La Revolución pendiente,
el Sol ahogado en el hielo,
empujaron a mi padre
al desarraigo sin duelo

Y yo ahora me pregunto
cuando a veces me desvelo
adónde irán estos versos
de los que tanto recelo.

 

A TORO PASADO (Bolero)

Empecemos con detalles,
como a tí te gusta, así
tienes tiempo para marearme
y asegurarte de dejarme dando
vueltas.
Así, decía, cuando llegue
el momento de ver el fondo,
para mí, ya será demasiado
tarde.
Tan segura estás, tan al tanto
de lo que pasa ahí afuera,
que me juzgas y condenas
a partir de unas pocas
ecuaciones, formulitas
de quita y pon, que has nacido
con estrella, niña, y el mundo
es poco para tu voraz
apetito insaciable.
Qué pena que en la acera
de enfrente no lo noten
y te llenen de elogios
y te pongan como ejemplo
a seguir, mientras yo maldigo
a solas, en mis oscuras
soledades, y veo (ahora sí)
mi propia vida esfumarse,
con estos versos
que tu no mereces.




SOBRE ESTAS LÍNEAS

Sobre tu espalda

se derriten los lirios

y su color tornasolado y gris

fusila mis pupilas

condenadas a seguir vivas

mintiendo.

 
Sobre tu costado

ausencias denuncian enconos.

Ausencias

de angustias

no compartidas.

Ausencias.


Sobre tu piel

manchada de peros

transitan los senderos

de gotas de lluvia

que imploran recuerdos

vagamente sentidos.
 

Sobre la caída de tus ojos

la luz del alba se estrella

y encuentra las curvas sinuosas

de tus andares furtivos, silenciosos.
 

Sobre la comisura de tu boca ...

... estos versos se deshacen.

  


LAS MALAS LENGUAS
 

Lo querrás tarde o temprano

así como dice ser

Lo tendrás y verás de cerca

como dicen las malas lenguas



CUANTAS NOCHES
 
Cuántas noches te soñé, vestida,
recién salida de la ducha,
de rosado: un rosado claro,
como de nena.
 
Cuántas te habré escuchado
adentro mío, con esa -tu voz-
tan perfectamente creíble,
tan sensata, tan "en su lugar".
 
Cuántas te maldije y mi tiempo
se esfumaba en la lejanía,
entre la cruz del sur y el puñal,
al otro lado de la grieta,
y desde allí,
tu burbuja de cristal rompiendo
en mil pedazos
mi otro sueño.
 
Cuántas noches te soñé ...
en sueños
rosados
muy claros.
Como de nena ...



LAS CUENTAS CLARAS

He sido
              parcialmente
                                  feliz y enormemente
desdichado.
                   Mastico -
                                  furioso-
                                               tus mentiras
y escupo -
                         a veces vomito-
mis verdades.

Que vengan
                     a pasarme factura
                                                     por haberte sido fiel
hasta el cansancio.

Me diste
                 soledad y amargura.
                                                  Te pago
con tristezas.



EL DESARRAIGO

 
El desarraigo es algo que, cómo explicarte, algo que se parece mucho a una fábrica abandonada, bastante rota, hecha pedazos incluso, a una tierra empobrecida, a un día nublado en un sótano, a un montón de monedas tiradas por ahí, en un cajón, a un crucigrama sin terminar, a una silla desfondada, a un adiós poco expresivo, poco claro, a un hola siempre confuso, ambiguo tal vez, a un montón de viejas fotos sin mucho sentido, a un estado de soledad-habitual-crónica que parece deseada o fingida, a los ojos que te ven pero no te miran, (que no entienden pero entienden que finalmente no hay nada que entender), al sinsabor de la espera en una estación de tren, a los bares del mundo entero, a saber amar los aeropuertos, por lo efímero, por lo bueno y breve, por ser el único lugar donde todo lo anterior adquiere un poco más de sentido.
 

EN LA ARENA

 
Tu llamas,

sí,

siempre que quieres

y crees poder dar

en el blanco

del dolor,

la intranquilidad ajena.

Tus palabras

resbalan

por el tobogán

de mentiras,

sentimientos calculados,

con interés

compuesto,

en la plaza

de los juegos.

En la arena.



COMO PEZ EN EL AGUA
 

No necesito escribir

para calmar mis penas

ni para ahogar

mis odios resentidos rencores.

El acto de escribir

es un nacimiento

y un reencuentro

con todos los que fui;

una búsqueda

y bienvenida

de quienes quieran llegar ...

Y llegan.

Cuando escribo

no me calmo

ni ahogo nada.

Nado

en mis propias aguas.

Como pez en el agua.




VERSOS QUE MIENTEN 
 
Crecí entre el miedo y llanto reprimido
escuchando de mártires y rimas
heroicas escogidas en el nido
libertario de cadenas y limas.
 
Soñé con un pasado no vivido,
portando un futuro ahogado, sin cimas
ni fallas, en el dolor construido.
Tánto vacío. Todo cuanto estimas
 
nace de mitos que la historia pule
sin fin ni objeto, dejando testigos
que a su paso observan, piensan y sienten.
 
Mate amargo sobre mantel de hule,
confundiendo contactos con amigos.
Llenando huecos y versos que mienten.

 

UNOS A OTROS (A mi generación)

No hicimos la Revolución.
No hicimos terapia de grupo.
No hicimos una cooperativa basada en la autogestión.

No hicimos nada bueno
por comodidad.
Nos abandonamos los unos a los otros
por seguridad.

No hicimos el amor
como es debido.
No hicimos la guerra
como es debido.

Nuestros rostros
individuales
y tan únicos e irrepetibles
arrastraron
sus almas puras
por un desierto de incertidumbre,
locura
y miedo.

Hicimos lo que se esperaba de nosotros:
Nada.




PASAPORTE 
 
Dejemos ya de mentirnos, chiquilla,
aunque no lo hayamos probado todo.
Seguir insistiendo, de ningún modo
nos llevará al altar de la capilla.
 
Tendría que poner la otra mejilla,
dejar mis ambiciones en el lodo,
salir a la calle mostrando el codo,
resignarme cuan figura de arcilla.
 
¿Qué sentido tiene matar el alma
de odio, de aburrimiento, de pena,
en vez de decirnos adiós, en calma?
 
Prefiero pensar que el viento del norte
hacia el sur empujará mi condena
sin más requisitos que un pasaporte.
 

OTROS RUIDOS (Multiple Choice)

Siglos, milenios, tal vez eones,
tardé en comprender qué es ser adulto.
Mientras tanto, algunos tangos
y otros ruidos me ayudaban a forzar,
a expulsar a presión, esos pudorosos
sentimientos, de tan, tan adentro,
tan, tan ocultos, que entre otoño
y otoño iban cambiando de tamaño,
color y forma.
Ser adulto es _______

a) ser hipócrita b) tener una casa, un coche, dos hijos y un perro
c) tomar decisiones y hacerse cargo de las consecuencias d) otros.

Todo lo demás, sea lo que sea
que necesites saber, que te obsesione
o te atormente, lo hallarás
en al Tango. Y otros ruidos.




SANT JORDI

Si las almohadas hablaran
si nos cansáramos definitivamente 
de seguir golpeando puertas.

Si los pájaros resignaran su vuelo,
si abrazaran su quietud
en la mirada humana.

Si todas las voces - todas - cantaran
(y de una vez) al unísono mediocre
y cobarde del fuego virtual
y su ubicuidad sin escrúpulos

Si tus labios pronunciaran mi nombre
y tu aliento me transportara 
a las penumbras de mi niñez

Si retomáramos el diálogo
culposo y reprochante
que permanece escondido
en el cuarto trastero

Si las flores ...


 

TÍTULOS, CASA Y COCHE

Tendrás que pensar en mí, aunque te duela.
El alma sudorosa se contagia.
Seguirás creyendo que yo hago magia,
perdida, en tus ojos color canela.

El desván de los recuerdos desvela
al caballero andante que presagia
otro retorno de la antropofagia
voraz, tras la lógica de "la pela".

¿Para qué insistir en cazar ratones?
¿Por qué nos duele tanto nuestra historia,
tánto, que la escondemos en cajones?

¿Cuántas ausencias te llueven de noche?
Tendrás, tal vez, que ejercer la memoria.
Más allá de títulos, casa y coche.




UNA CARICIA

Un algodón rosado envuelto
     en un porqué

Dos canciones que suenan a la vez
       y parecen querer
                                 acomodarse

Tu piel
            encendida

Mis manos, temblorosas, 
                  firmes en la duda

Tu piel,
            insisto

Ponerle palabras a tus ancestrales
            silencios
            invadidos por la tecnología

Ponerle palabras
            o tal vez
               hacer lo correcto

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Guillermo Digiuni.
Published on e-Stories.org on 06.03.2015.

 

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