Aaron Cruz Morales

Persecuciones [Parte 3] (FINAL)

Balas y más balas son lo único que puedo escuchar; a mí alrededor se encuentran los cuerpos de aquellos soldados que alguna vez fueron mis amigos. Charcos de sangre los rodean, sus rostros sin vida y con expresión de dolor se quedaran en mi mente el resto de mi vida.
El calor del desierto me hace gotear y las lágrimas de rabia se confunden en mi rostro lleno de sudor y sangre de otros.

Cada disparo hecho por mi rifle es una vida menos, un acto de venganza ciega por la muerte de mis hermanos en combate. No me interesa quien es el blanco, hombres, niños, mujeres y jóvenes, todos se convierten en sacos de carne en los cuales se debe incrustar una bala.

Mi ritmo cardiaco aumenta, la rabia me ciega y las balas no paran; entonces veo a mi última víctima, Rose. Es muy tarde para alejar mi dedo del gatillo, la metralla sale disparada de mi fusil y acierta.

Despierto con un horrible sobresalto, mi respiración es agitada y me cuesta recuperar la visibilidad. Las malditas pesadillas sobre la guerra jamás terminaran.
Cuando por fin logro calmarme observo mi alrededor, estoy de nuevo en el departamento de Rose, ella está acostada a un lado aun dormida. Su rostro es el de un ángel y su cuerpo el de una diosa.

Aun no tengo claro si siento algo por ella o lo de anoche fue algo meramente pasajero. De cualquier modo, eso lo terminare de descifrar una vez que este trabajo termine.

Me levanto por fin de la cama y tomo una larga ducha, al salir veo a Rose entrar, aun esta desnuda, me da un beso e inmediatamente toma una ducha; mientras tanto yo tomo mi ropa y me visto.

Hago unas llamadas; hay gente que me debe favores y para terminar este trabajo necesitare cobrarlos. Además informo a la policía que termine con la vida del cerdo de Jonathan Baum, ahora ellos tienen una deuda que tardaran en pagar.

Rose sale de la ducha y pregunta que debemos hacer ahora me limito a decir que espero a alguien. Varios minutos después alguien llama a la puerta. Le pido a Rose que vaya a otra habitación y así lo hace.

Al abrir la puerta un hombre alto, delgado y de tez sumamente blanca está parado al otro lado. Me dice que mi encargo está listo y espera que con esta cualquier deuda quede saldada; me pide que lo acompañe al estacionamiento y así lo hago.

En el estacionamiento una camioneta, con el logotipo de una compañía de paquetería a un costado, esta estacionada a un lado de mi auto. El hombre alto abre el compartimiento trasero y veo como una serie de cajas apiladas de manera muy cuidadosa; el explica que cada caja contiene suficiente explosivos para volar una casa completa; a continuación abre la puerta del copiloto, toma un detonador y me lo entrega.

Pregunto por el arma que solicité; el hombre se da la vuelta sin decir una palabra, busca algo detrás de el asiento del copiloto y momentos después veo un hermoso fusil M4/A1 saliendo de ahí.

El hombre me lo entrega junto con varios cartuchos de balas.  El sostener el rifle me trae tantos recuerdos, algo en mi se enciende y un impulso casi incontrolable de disparar me invade pero no es el momento de hacerlo, no aun.

Antes de marcharse el hombre me dice que un par de uniformes se encuentran detrás del asiento del conductor, junto con identificaciones. Me entrega las llaves de la camioneta, se da la media vuelta y se va.

Dejo todo en la camioneta y regreso al departamento con Rose. Al entrar ella está sentada frente a la puerta. Le digo que es tiempo de terminar con esto; explico lo que haremos, que esperaremos hasta el día en que sea la reunión y horas entes de esta entraremos con ayuda de algunos favores que cobré.

Los próximos 2 días los utilizamos para planear todo a la perfección.

Cada movimiento, cada segundo, cada posibilidad; todo está planeado y listo para terminar este trabajo. Una vez que todo esto termine podre cobrar el resto de dinero a la señorita Galliard y resolver que es lo que siento por Rose.

Faltan un par de horas para la reunión y es hora de comenzar con todo. Antes de partir en la camioneta hacia el ayuntamiento cambiamos nuestros atuendos por los uniformes que están en la camioneta.

Partimos hacia nuestro destino. Estoy un algo intranquilo, mucha gente importante morirá hoy y todo tiene que salir a la perfección o este podría ser el fin de mi vida como la conozco.

Después de una hora de viaje llegamos a nuestro destino, el ayuntamiento. Intentamos entrar al estacionamiento ya que dentro de este está la entrada hacia el almacén subterráneo.

Antes de entrar un par de guardias nos piden datos y motivos para entrar. Les muestro las identificaciones falsas y muestro de igual manera una orden de entrega falsa para alguien dentro del ayuntamiento; por ultimo revisan la mercancía, pero no descubren nada extraño al ver que las cajas parecen legítimos paquetes de entrega postal.

Una vez dentro, bajo del vehículo y pido a Rose que se quede dentro de este hasta que vuelva.

Salgo de la camioneta y abro el compartimiento trasero y tomo una de las cajas pequeñas con explosivos y activo la secuencia de tiempo de esa caja para 10 minutos. Momentos después me dirijo hacia el interior del ayuntamiento y una vez dentro busco la sala de control donde tienen acceso a las cámaras de seguridad y las alarmas.
Llamo a la puerta y un enorme guardia de seguridad sale y pregunta de manera gruñona que necesito. Pregunto por un hombre que trabaja en la sala de control y muestro la orden de entrega; él dice que no está, entonces le pido que reciba el paquete por él. Sin mucha alegría el guardia acepta el paquete y entonces yo regreso a la camioneta.

Miro mi reloj y observo que faltan solo 2 minutos para la explosión, entonces tomo el fusil M4/A1 de la parte trasera del asiento de Rose y se lo doy. Le digo que en cuanto entremos al almacén busque un lugar alto dentro de este y vigile por medio de la mirilla todo lo que suceda hasta que yo le indique que actúe.

Una explosión resuena desde dentro del ayuntamiento y las alarmas comienzan a sonar. Guardias y policías corren, se escuchan sirenas a lo lejos. Los guardias que cuidaban la entrada del almacén subterráneo ya no están; solo me acerco y abro la puerta de esta permitiéndome entrar junto con la camioneta.

El lugar es realmente profundo. Existe más de un camino que lleva a varias bodegas, pero eso no importa ya que la cantidad de explosivos que hay aquí dentro es suficiente para volar todo un edificio completo.

Llegamos a la parte más profunda del lugar, en donde supuestamente será la reunión. Una zona llega de algunas cajas metálicas enormes, parecidas a las que hay en los puertos; en parte alta del lugar una serie de escaleras y corredores metálicos parecen recorrer todo el techo.

Llevo la camioneta hasta una especie de bodega a lado de la zona donde será la junta. Bajamos Rose y yo y antes de que ella siga mis instrucciones la detengo y le entrego el detonador. Le digo que si algo sale mal, si me atrapan, me torturan o me asesinan, salga lo más rápido de aquí y haga estallar todo el lugar. Su mirada refleja algo incomprensible para mí, no es miedo, no es enojo, es algo parecido a la tristeza.

Me acerco y mis labios rosan los suyos haciendo de aquel momento un pequeño instante de pasión donde mis manos rodean su esbelto cuerpo y me lleno de su aroma antes de que comience el fin. Por último le digo que todo estará bien, ella asiente. Realmente esas palabras son para mí y no para ella.

Parece que todo está listo, ahora solo falta una hora antes de que todo comience. Estoy algo impaciente, estar encerrado en una pequeña habitación al final de este lugar me causa estrés.

Recuerdo una vez más el plan paso a paso. Ellos entraran al almacén, comenzaran su junta y debo esperar el momento justo para aparecer; si hay seguridad alrededor de la junta tendré que eliminarlos uno por uno, entre las sombras, con mi antiguo cuchillo militar que tome del auto antes de dirigirnos al ayuntamiento. Una vez sin distracciones podre irrumpir en la reunión y daré la señal a Rose para que ambos comencemos a disparar a los miembros de la secta.

Una vez que todo aquella masacre termine, seguramente alguno quedara con vida y hare una llamada a la señorita Galliard para saber qué hacer con los sobrevivientes; después de acatar las instrucciones, saldremos por alguno de los pasadizos que conectan con el drenaje y cuando estemos seguros haremos volar el lugar con los explosivos y entonces no habrá culpables ni delito que se pueda probar.

Comienzo a perder la paciencia y recuerdo que es tiempo de tomar mi medicamento para estar tranquilo; saco un pequeña pastilla de mi bolsillo y la tomo; el sabor amargo recorre mi garganta y antes de que este desaparezca escucho ruido.

El sonido de varios autos acercándose resuena por las paredes y pasadizos del almacén hasta llegar a donde estoy. Trago un poco de saliva e intento que mi ritmo cardiaco disminuya. Es hora de seguir el plan.

Escucho a los autos detenerse y a personas salir de estos; voces de hombres y mujeres llenan todo el lugar, lamentable te no logro distinguirlos. Entonces escucho algo mas, unas pisadas muy peculiares, un sonido de botas y metal resonando; parece que tenía razón y han traído seguridad extra para la reunión.

La reunión comienza y parece que una mujer es la que dirige todo aquello. Espero paciente y se que es hora de salir y librarme de la seguridad. Abro cuidadosamente la puerta, la obscuridad me cubre y ahora es mi aliada. Veo a los guardias entre las sombras y uno por uno caen en mis manos con el frio metal del cuchillo terminando así sus vidas.

Afortunadamente los guardias merodean entre contenedores a obscuras, mientras la reunión se lleva a cabo en una zona iluminada con velas en el centro de esta zona. Casi puedo saborear el triunfo.

Después de eliminar al que parece ser el último de los guardias logro mirar al centro de la zona y mirar desde la obscuridad la reunión. Entonces un frio estremecedor recorre mis venas haciéndome temblar y desear que todo sea solo una pesadilla. Al centro de toda la reunión hay una mujer hablando y dirigiendo esta; Alessia Galliard, la hermana mayor de Danha Galliard, está dirigiendo la secta.

Siento que cada fibra de mi ser entra en un estado de shock en donde nada parece tener sentido. No entiendo que es lo que está pasando pero necesito averiguarlo. Rápidamente comienzo a intentar comprender y una idea viene a mi mente, entonces se que debo salir de aquí lo antes posible o posiblemente moriré.
Antes de poder salir huyendo para buscar a Rose y volar todo el lugar siento la presencia de alguien detrás mío y un momento después el horrible dolor de un golpe recorre mi ser desde la cabeza a los pies haciéndome caer y dejándome inconsciente.

Abro mis ojos y el desconcierto me invade. Por un momento no sé donde me encuentro o que es lo que ha pasado. La cabeza me duele y todo da vueltas. Intento mirar a cualquier lado pero la tenue luz me molesta. Entonces una voz suena, una vos familiar, Alessia Galliard.

De manera casi instantánea recupero completamente la razón y por fin un dolor insoportable tras mi cabeza me hace gruñir. Intento moverme pero no puedo, estoy sentado y atado a lo que parece ser una silla.

Por fin puedo ver claro y observo a Alessia Galliar frente a mí, esta sonriendo de una manera muy sínica y espeluznante. Pregunto a gritos que es lo que está pasando y ella parece solo mofarse más de mi aspecto enfurecido.

Por fin comienza a hablar. Explica que solo he sido una presa difícil de capturar pero por fin obtendré lo que merezco. No entiendo y bufo entre dientes maldiciones; momentos después pregunto acerca de Danha. Es cuando una risita burlona sale de ella y su expresión se vuelve más sombría.

Comienza a explicar que Danha si era su hermana pero que su muerte no es un misterio. Cuando Danha volvió con Alessia esta le presento a los miembros de la secta y al poco tiempo la convenció de unirse a esta; claramente para poder entrar tuvo que hacer una serie de actos denigrantes y esa era la razón por la cual cada fin de semana algunos miembros pagaban para poderla sacar de su trabajo.

Continua explicando que a pesar de ser su hermana, Allessia no sentía ningún afecto emocional por ella ya que durante muchos años no supo nada de Danha. su expresión comienza a ser más seria y continua diciendo que cuando la secta decidió efectuar un sacrificio humano Danha seria la presa más conveniente, ya que no era nadie sumamente importante y visible, además de ser la miembro más nueva de la secta.

Hace una larga pausa y su maldita sonrisa regresa. Termina explicando que Danha se había enterado que sería sacrificada e intento huir pero ella no lo permitió. La encadeno en su departamento y ella salió de la ciudad para no poder ser inculpada de su muerte; entonces algunos miembros de la secta se encargaron de sacrificarla haciendo con ella todo lo que les complaciera antes de asesinarla.

Mi sangre hierve y no puedo pensar, una ira incontrolable me invade y el deseo de poder torturar a Alessia Galliard y hacerla pasar por un infierno peor que a Jonathan Baum nublan mi mente. No puedo concebir la idea de sacrificar a un familiar de tal manera solo por un capricho ocultista.

De manera lenta Alessia Galiard se acerca a mí. El odio en mis ojos se hace evidente, entonces comienza a besar mi cuello, mientras tanto deja visible el cuchillo con el cual asesine a los guardias y lo clava en mi pierna.

Soy un grito incontrolable de dolor y miro como la sangre comienza a brota al tiempo en que ella retira el cuchillo de mi muslo. Justo antes de comenzar a bufar de dolor y maldecir todo en esta vida recuerdo una cosa, Rose ya debe estar escapando de este lugar gracias a las indicaciones que le di y en unos minutos mas todo este lugar estallara haciendo desaparecer a cada una de estas personas incluyéndome. Ahora es inevitable que moriré aquí, pero estoy tranquilo de que al menos Rose no saldrá lastimada y que la perra de Alessia Galliard tendrá su merecido. Ahora solo tengo que conseguirle a Rose un poco más de tiempo.

Tomo la fuerza restante en mi ser de cada fibra de mi cuerpo y formulo una última pregunta. Le pregunto por qué entonces me contrato para atrapar al asesino de su hermana y ella misma lo había provocado. Entonces siento de nuevo a alguien detrás mío y una vos sumamente ronca me hace temblar; este hombre le pide a Alessia que le deje explicar el por qué.

Entonces este bastardo comienza a caminar hasta estar frente a mí. Subo la mirada comprobado que es un hombre de mediana estatura, con una complexión tosca y fuerte; su rostro está lleno de cicatrices y con un ojo de vidrio haciendo resaltar la maldad de este ser.

Por fin pronuncia unas palabras que se vuelven incomprensibles para mí. Me pregunta si acaso lo recuerdo. De nuevo estoy en shock y mi mente está en blanco, solo puedo negar con la cabeza. Entonces dice su nombre Hassan Aldrich.

Mientras intento recordar aquel nombre una chispa ilumina mi mente y un recuerdo de mis días en combate viene a mí. Recuerdo a un soldado de nivel inferior al mío, cegado por la ira y la cólera,  intentando torturar y asesinar a uno de sus compañeros; recuerdo haberlo molido a golpes al grado de dejarlo parcialmente inútil para combate y haciendo que lo dieran de baja permanente del ejercito. Su nombre era Hassan Aldrich.

El miedo se apodera de mí mientras miro el rostro marcado del hombre. Al darse cuenta de que recuerdo quien es, mientras acaricia sus cicatrices, expresa con rabia que yo fui el causante de muchas de ellas. Seguido a eso Hassan  Aldrich me dice que la razón por la que fui contratado era para poder pagar por cada una de las muertes que he provocado en mi vida y más específicamente todas aquellas por las cuales me he hecho famoso en esta ciudad.

Seguido a sus palabras veo como el monstruo que está parado frente a mi desenfunda mi revolver y pretende terminar mi existencia con la siguiente bala. Se que es hora de mi muerte y aunque no lograre ver como todos los malditos que están en esta habitación desaparecen de la tierra, se que le conseguí el tiempo suficiente a Rose para que sea posible.

Cierro los ojos antes de recibir la bala, escucho como el seguro del revolver es retirado para poder dar paso a mi fin. Entonces escucho el disparo y la bala, pero no estoy muerto. Abro los ojos y veo a Hassen deslomarse frente a mí con un una perforación de bala en su cráneo.

Poco después de verlo caer es cucho una lluvia de balas que surge desde la obscuridad y presencio una masacre digna de la guerra. Algunos miembros de la secta intentan escapar, y buscan fallidamente al responsable. Al poco tiempo todos están tendidos en el suelo con grandes charcos de sangre a su alrededor, incluyendo a Alessia Galliard que esta ahora muy cerca del cuerpo de Hassen.

Escucho el correr de alguien detrás mío y segundos después veo a Rose, sosteniendo el arma con el que acabo con todos en este lugar. Me sentía aliviado; desobedeció mis órdenes pero me salvo la vida y completo de cualquier manera el trabajo.

Se acerca a mi y sus labios rosan los míos permitiéndome saber que podría vivir un dia mas. Ahora no solo puedo saber que realmente siento algo por Rose, si no que a partir de ahora le debo mi vida a ella.

Mientras nos besamos abro los ojos y veo como de entre los muertos Alessia Galliard comienza a moverse; observo como toma mi arma y con las pocas fuerzas que aún le quedan alza el revólver y dispara. Un sonido ensordecedor se apodera del lugar, y entonces Rose se aparta de mí, cayendo al suelo mientras una enorme mancha roja comienza a ser visible en su costado derecho.

Rose cae a un lado y la señorita Galliard vuelve a apuntar con el revólver, solo que esta vez el objetivo soy yo. Antes de que ella pueda disparar Rose con furia alza el pesado fusil y dispara repetidamente a Alessia, pero la ráfaga de balas impactada en ella causa un acto reflejo haciendo que esta apretara el gatillo del revolver antes de caer muerta. La bala es acertada y ahora esta incrustada en mi estomago.

El dolor que surge desde mi abdomen es insoportable y al intentar hacer cualquier sonido, de mi boca una gran cantidad de sangre es expulsada. Rose voltea a verme desde el suelo y le pido con lagrimas que se acerque. Ella apenas logra estar arrodillada frente a mí, mientras yo aun estoy atado y con la vida pendiendo de un hilo.
Le digo que active el detonador. Ella entonces lo saca de su bolsillo y mientras activa el botón se acerca a mí para despedirse con un último beso a la par que me rodea con sus brazos. Es tiempo de morir, pero al menos ahora todo está en paz.

Escucho la explosión que viene desde la bodega donde deje la camioneta llena de explosivos y poco a poco siento el calor de la explosión rodeándonos mientras poco a poco mi existencia en esta vida termina, con Rose frente a mi siendo ahora uno solo en este último momento antes de morir.

FIN.

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Aaron Cruz Morales.
Published on e-Stories.org on 10.10.2014.

 

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