Aaron Cruz Morales

HELADA CALIDEZ

Hace muchos inviernos atrás, cuando el hombre aun buscaba sobrevivir ante los fuertes azotes de la naturaleza y la tierra estaba gobernada por los majestuosos seres que surcaban los cielos y habitaban en los mares, existía una raza más poderosa que cualquiera que jamás haya existido o que existirá. Los dragones.
Estas majestuosas criaturas dominaban los cielos y la tierra. Gobernando y conquistando todo lo que en su paso se oponía.
Sin embargo no todos los dragones coexistían en paz, ya que desde hace siglos se había estado librando una horrible guerra entre los dragones de las montañas humeantes del norte, en la tierra de Kohron; y los dragones de hielo de las cavernas diamante del sur, en la tierra de Rohen.
Esta sanguinaria guerra había comenzado hace siglos cuando los antepasados de aquellos dragones buscaban conquistar las inexploradas tierras al este de Rohen, donde se encontraban las misteriosas llanuras nebulosas.
Tantas lunas habían transcurrido desde el comienzo de la feroz batalla que ya algunos dragones de ambos bandos comenzaban a dudar de la sensatez de tal campaña. Y uno de estos era un joven dragón de las cavernas diamante conocido como Throgar, el cual había lidiado con la batalla después de que su padre muriera en manos del capital de los dragones de fuego Krhoun.
Throgar, a pesar de ser joven, se había convertido en corto tiempo en un formidable guerrero; el cual hasta los comandantes de los dragones de fuego y hielo le habían aprendido a temer al escuchar el gran estruendo de sus alas abatirse por los cielos en las formidables batallas de aquella época.
Sin embargo y pese a lo fiero, hábil y valiente que era este dragón, su corazón era noble. Al grado de que con cada fibra de su ser recordaba a su ya difunto padre en cada batalla.
Throgar al paso del tiempo continúo siendo un formidable enemigo para el ejército de dragones de fuego; al grado de convertirse en un poderoso capitán guiando así a muchas victorias a su raza de hielo.
Una noche; en una encarnada lucha de varios días, en las desoladas tierras del este, cerca de una tierra sin nombre y consumida por la guerra. Throgar había estado combatiendo con tal fiereza que ni siquiera las grandiosas y lejanas leyendas acompañadas de canticos podrían describir.
Pero lo que nos interesa de aquel majestuoso y glorioso día para la raza de dragones de hielo no es la gloriosa batalla que se libro en los cielos. Si no con lo que Throgar quedo cautivado mientras la desenfrenada pelea transcurría.
Muy en lo alto, en el firmamento teñido de carmesí por la sangre y las brazas ardientes de dragón, una hábil y desenfrenada dragona de fuego conocida como Alfhild libraba una asombrosa batalla, abatiendo a varios guerreros del ejercito de hielo.
Aquella habilidad, valentía y audacia cautivo de gran manera a throgar. Lo cautivo al grado de perderse en la bella y mortal danza de la pelea de aquella dragona y olvidarse por un momento de la terrible batalla que en aquel momento se estaba librando.
Sin embargo aquello solo duro unos instantes ya que a lo lejos logro vislumbrar a uno de los dragones de hielo preparándose para lanzar hacia la dragona su aliento convertido en hielo y así derribarla de manera casi inmediata.
Cuando esto ocurrió, throgar se congelo por un instante y vio como aquella majestuosa dragona caía en picada hacia tierra.
 Aun después de siglos nadie sabe qué fue lo que impulso a Throgar a actuar de tal manera, pero lo que si se sabe es que eso cambiaria el curso de todo en aquella época.
Después de un breve titubeo Throgar se lanzo en dirección hacia Alfhild a una velocidad vertiginosa, esquivando brazas y alientos gélidos de dragón, evitando morir en el intento de salvar a aquella dragona.
Poco antes de una muerte segura para Alfhild, Throgar alcanzo a sujetar el pesado cuerpo de la dragona y con una impresionante fuerza batió sus alas con una majestuosidad indescriptible, elevándose así lo suficiente para salir del campo de batalla. Alejándose aun más al este, muy cerca de las llanuras nebulosas.
Cuando estuvieron lo suficientemente lejos del campo de batalla Throgar descendió junto con el cuerpo inconsciente de la dragona hasta una llanura deshabitada y cubierta únicamente por la luz de luna llena.
Al darse cuenta que Alfhild tenía heridas muy graves en sus muslos y alas, Throgar clamo con gran fiereza a la enorme luna aquella noche. Pidiendo que curara las heridas de la dragona.
Fue entonces que desde los cielos un resplandor plateado descendió a gran velocidad desde los cielos, incluso se podría decir que descendió desde la misma luna hacia tierra.
Un enorme dragón plateado, con alas más grandes que cualquier dragón que jamás haya existido y con un resplandor más brillante que el diamante apareció y bajo hasta llegar donde estaban Throgar y Alfhild.
Aquella majestuosa criatura se presento como un sirviente de la luna, el cual había escuchado el atormentado clamor de Throgar por aquella dragona y le dijo que a causa de la bondad que el tenia en su corazón se le concederían 2 deseos.
Sin pensarlo 2 veces Throgar le pidió al dragón de plata que Alfhild fuera curada de cualquier herida que tuviera. Lo cual con solo un ligero resoplido de la criatura plateada se cumplió.
En aquel momento la dragona comenzó a despertar, tan desconcertada como si hubiera muerto y aparecido en un mundo diferente, y por un momento lo creyó al ver a aquel ser plateado.
Al darse cuenta que aun seguía viva se preguntaba por qué un enemigo, un dragón de hielo, arriesgaría su propia vida para salvarla. Así que pregunto al dragón de plata que es lo que estaba ocurriendo en aquel momento; a lo que el ser plateado contesto diciendo que el guerrero de hielo había sentido algo que ninguna otra creatura habría siquiera imaginado hasta ahora en su corazón, como si este siervo de la luna pudiera conocer el sentir de otros seres vivos.
Al escuchar tales palabras, el corazón de la dragona se enterneció de gran manera y pidió tener el segundo deseo, a lo cual Throgar accedió con gusto y curiosidad por tal petición.
Alfhild pidió entonces que Throgar y ella pudieran estar juntos sin importar que fueran de razas diferentes. Esto sorprendió de gran manera a Throgar.
Entonces el dragon de plata pronuncio palabras que hasta la fecha están guardadas en las memorias del tiempo. Abriendo las alas mostrando gran imponencia dijo: “cuando el gran sol nocturno sea visible en todo su esplendor, ustedes vendrán a este gran paraje y entonces estarán juntos, no como bestia ni enemigo, si no como almas, sin diferencia ni prejuicio; y así será hasta que las razas de hielo y fuego sean una sola como son ustedes 2 ahora”.
Y después de haber sido pronunciadas aquellas palabras, algo parecido a una luz estelar cubrió a Throgar y Alfhild convirtiéndolos en hombre y mujer. Tan hermosos que es casi indescriptible decir cómo eran.
De esa manera, Throgar y Alfhild pudieron ver lo parecidos que eran y algo en sus corazones floreció haciendo que desearen que aquel momento durara por siempre; sin embargo después de aquella noche tendrían que esperar hasta que volviera a haber luna llena para encontrarse y ser uno.
Después de aquella noche, ambos dragones volvieron a su forma original y volvieron a sus tierras respectivas a esperar de nuevo la luna lleva para verse.
Así pasó el tiempo, y cada luna llena Throgar y Alfhild escapaban de sus tierras para encontrarse en aquella llanura solitaria y amarse como ninguna criatura hasta ese momento se había amado.
En aquellas noches de luna llena, la guerra que azotaba las lejanas tierras parecía no tener poder sobre el amor de aquellos dragones. Pero aun cuando en ellos las diferencias entre dragones de fuego y hielo no tuvieras validez, las batallas entre los demás de su especie no podían parar.
Fue asi que en una noche de luna llena ninguno de los 2 dragones se presento a la solitaria llanura, ya que habrían de librar una última batalla. Una sangrienta batalla en donde se pondría fin a aquella guerra que llevaba ya muchos siglos.
El lugar de la batalla, casi de manera trágica y horrible, seria en aquella llanura solitaria donde Throgar y Alfhild habían demostrado su amor.
Poco antes de la batalla un silencio y un horrible presentimiento invadió a Throgar, teniendo casi por seguro que aquella sería su última noche con vida.
Desde el comienzo la lucha fue sangrienta y horrible. Muchos dragones de ambas razas murieron aquella noche; pero lo peor de aquella batalla apenas iba a ocurrir.
Casi como un milagro, en medio de aquella masacre, Throgar y Alfhild se encontraron y comenzaron a luchar uno a lado del otro, defendiéndose mutuamente, sin importar que aquello fuera una traición para la raza de cada uno de los dragones.
Al darse cuenta de esto, los capitanes de ambos bandos comenzaron a atacar con sanguinaria ferocidad a los dragones renegados, al punto de herirlos casi hasta la muerte y hacerlos descender al suelo.
Estando ya en el suelo algo paso. Algo que cambiaria la historia completamente. Estando ya en el suelo, abatidos y casi muertos, Throgar y Alfhild se convirtieron en hombre y mujer una última vez.
Al ver tal espectáculo la batalla se detuvo completamente. Todos los dragones que aun quedaban con vida descendieron lo suficiente para ver lo que había ocurrido.
Entonces Throgar y Alfhild con las últimas fuerzas que en sus cuerpos quedaban y con un último aliento de vida, sellaron por siempre con un delicado beso su amor; y antes de dejar esta vida, con una lagrima que caía por su mejilla, Alfhild deseo en su corazón que cada dragón pudiera ver, al igual que ella y Throgar, que en realidad no eran tan diferentes.
Cuando por fin los 2 dragones convertidos en humanos habían muerto el corazón de los dragones vivos se conmovieron y una luz estelar, muy parecida a la luz que cubrió a 2 dragones muchas lunas atrás, había cubierto a cada dragón vivo en aquel momento, convirtiéndoles en humanos por esa noche.
Fue así que cada dragón, sin importar de qué raza fueren, pudieron ver que no eran diferentes. Siendo así el fin de una guerra que parecía no terminar. Y uniendo a aquellas razas de dragones en hermandad, gracias al perfecto amor de un joven dragón de hielo y una valiente dragona de fuego.
Fin.

 

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Aaron Cruz Morales.
Published on e-Stories.org on 13.08.2014.

 

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