Joel Fortunato Reyes Pérez

TRAVESÍA DE UN FANTASMA

TRAVESÍA DE UN FANTASMA

Empezó con las ausencias que repiten su presencia,
donde el olvido sale obligado del bolsillo incompleto,
con sonrisas y gestos serviles en las manos, y en las
cercanías el honor desertor será fusilado. En cada
noche la luna cuelga sus lágrimas, permanece quieta,
unas pestañas agonizan en el viento. La naturaleza,
así, acaricia los fusiles no exenta de violencia, triunfal,
cobra su cuota robusta. La cámara y los medios son
escuadrones domados, cómplices del espectáculo.
La escena es tan común... En el fondo, acabaría por
aburrir la decepción del silencio, quemado en las
hojas de los viejos diarios. Es lo malo de ir por delante
del pasado. El presente busca independencia afanoso,
inútilmente, cándido e ingenuo como un gusano,
explicando lo que ya se sabe, a su modo, desechando
todo lo no deseado. El nos ve lavarnos las manos, 
desmaquillar pesadillas, untar el pecho, ignorar el
desconcierto, ocultar los secretos más evidentes.
Por fin llegaron. Era un lugar cualquiera bajo un cielo
mecánico, invadido de sombras descendiendo lentas,
trabajosamente ; abatido, sin sobresaltos, simple
espectador riendo en el balcón.
¡ Eso no es más que un ejercicio de estilo, juego
calculado, pura bellaquería y basta !.
En la plaza la tarde duerme ; el polvo con su voz
y diversidad no se le escapa a los viejos.
___ Amigo mío : moriré como muchas otras veces,
tal vez ésta sea la última, he cumplido mi pena, ya no
escribiré más...

La sangre seca había dejado de llover y olía a olvido
barato, a vulgar noche comprada. La luz, era muy lenta,
torpe y opaca, caía en los rincones del murmullo lejano.
Las ramas verdes azulaban grises, se balanceaban ahí,
inquietas y las hojas desordenadas, secas, empezaron 
a cubrir su cuerpo. Fue fusilado al final de un largo
viaje por la historia, dejó de parecerse a su abuelo y
perderse en el rostro borrado que alguna vez creyó tener.
___ ¡ No, por favor !, ni lo pienses, la posteridad
es pura inocencia. Los equívocos de ayer hoy siguen
existiendo, imperturbables, con el vigor sutil más
calculado, más vulgar y ostentoso.
El valor, la prudencia y la consciencia limpia, arrastran
su cadáver en el vagón de segunda clase, conocían
perfectamente ese tren de humo tímido y pequeño.
Gritos y alaridos chocan contra las paredes y el techo,
y van ampliando poco a poco su circunferencia hasta
morir, ahí donde se cruzan pies y brazos y el deber se
tambalea en el averno, arrodillado y tapizado de
perdones y plegarias costosas, enjoyadas con ceniza.

La humanidad contempla su aliento sangrando, las
vestiduras desgarradas, y los labios enmudecidos,
han quedado sepultados en la confusión cosechada ;
la maldad brillando, la crueldad y la injusticia rápida
y arancelada expresan su gratitud... 
El futuro muestra el engranaje que lo ha triturado.


Autor : JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

 

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Published on e-Stories.org on 26.06.2014.

 

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